El Chato de Chella

Nacido el Jueves, 2 de Enero de 1862 a las 00:00

Ilustración de EL Chato en el libro Agustín Granero Sarrión, alias "El Chato" nació en 1863 en Chella, creció en una familia, según diversas fuentes, pobre y marginal. Sus padres, naturales también de Chella, tenían fama de obtusos y zafios con dudosos antecedentes y no se relacionaban con nadie del pueblo. Tenía un hermano llamado Pedro, que se dedicaba a la contrata de pesas y medidas.

Bajo de estatura, ancho de pecho, algo jorobado, con el cuello carnoso y corto, de pelo rojo y ceño duro, Agustín era jornalero en el campo y honrado a la hora de rendir cuentas al amo aunque era temperamental, huraño y de mal genio. Pese a su aspecto, mantenía una conflictiva relación amorosa con una joven del pueblo llamada Teresa. Hasta cierto día en que ella, harta de su genio y sus celos, y muy probablemente por consejo de su tía, decidió abandonarle por otro joven de posición más desahogada que resultó ser primo del Chato.

Pronto Chella sería testigo de la que quizás fuese la primera de sus fechorías, pues lleno de ira y celos, el Chato, decidió esperar una noche a su primo en la puerta de la casa de su antigua novia y en cuanto este salió, disparó dos veces contra él.

El joven pudo salvar la vida debido a que llevaba doblada sobre el pecho una gruesa manta, que hizo que el único proyectil que le alcanzó perdiese fuerza al atravesarla causándole únicamente una contusión. El Chato se dio a la fuga, pero este no sería el único intento de vengarse de aquellos que tanto dolor le habían producido. A partir de este momento, Agustín abandonó su casa para vivir de fugitivo en el monte.

Al poco, Teresa bajó a la fuente acompañada de su tía y allí se encontraron con otro vecino del pueblo conocido como el "Morenet". Estando en ese paraje apareció su desdeñado exnovio armado con una escopeta. Ambas, aterrorizadas, se abrazaron al Morenet permaneciendo así mientras el Chato se aproximaba. Viendo que los cañones de la escopeta tocaban ya las ropas de Teresa, el vecino hizo acopio de valor y golpeó el arma desviándola y produciendo que esta se disparase sin alcanzar a nadie. El sobresalto que la detonación le produjo a Teresa, hizo que se desmayara y, como si nada hubiese ocurrido, el Chato se alejó de aquel lugar amenazado por la tía de la joven que le llamaba cobarde y asesino.

Pocos días después, la venganza caería sobre la que creía que era responsable de aquel desaire amoroso. La tía de Teresa acudió a uno de sus campos a coger higos donde apareció Agustín que le propinó una brutal paliza con una rama de algarrobo o "garrofero" como se conoce en Chella ensangrentándole cara y manos. Como consecuencia de ello, la pobre mujer estuvo en estado grave durante mucho tiempo.

La vida errante en el monte era dura por lo que era frecuente en Agustín que para descansar de ella pernoctase en casa de un vecino de Sellent, un pueblo situado a 6Km de Chella, y dicen las malas lenguas que mantenía una relación ilícita con la mujer del citado vecino. El Chato quiso proteger a su amigo que le proporcionaba cobijo y acordó con el alcalde que dicho vecino sería preferentemente considerado.

Al poco, llegó a oídos de Agustín que le andaba buscando el guarda de Sellent, al cual habían contratado para matarle por 200 duros. Preso de la rabia, decidió esperar al guarda escondido en unas rocas en la partida de la Foya, y cuando apareció le disparó dos veces por la espalda dejándole muerto en el acto, después de esto, aún tuvo redaños para segar la garganta del cadáver con un gran cuchillo y despojarle de los calcetines para uso propio. El chato había asesinado por primera vez, pero no sería la última.

En este momento, el chato pasó de ser un malhechor común para convertirse en un instrumento del caciquismo influyendo mucho en la vida política del distrito de Enguera. Los caciques le proporcionaron protección a cambio de sus servicios convirtiéndose en encubridores y responsables de los actos del roder cometidos desde aquella fecha.

Por entonces, la familia de los Ribelles se había echo con el Ayuntamiento de Chella y protegían al Chato para que les ayudase con sus asuntos. Solo una persona se opuso a aquella desfachatez, el que era el secretario de la corporación municipal D. Vicente García Laurón, que debido a su oposición fue cesado y reemplazado por D. Victoriano Talón.

El exsecretario, no quiso que las cosas quedasen así y trabajó duro consiguiendo que a los cincuenta días de la llegada de los Ribelles al poder, fuese suspendido aquel ayuntamiento. Por este acto, el señor García Laurón y todos los que les reemplazaron en el ayuntamiento fueron declarados contrarios a los Ribelles.

Según parece, se quiso entonces cazar al Chato tendiéndole una trampa, se le invitó a una paella en el pueblo y se contrató a alguien para matarle, pero Agustín, que se había vuelto muy astuto, no cayó en el lazo. Por el contrario buscó a la persona que contrataron escopeta en mano, le obligó a confesar y lo mató de un tiro en la cara. Según se cuenta, después de esto, se sentó junto al cadáver, lió y fumó un cigarrillo y se marchó tranquilamente dejando la colilla sobre el pecho de su víctima.

Al ver que el ayuntamiento no volvía a manos de sus aliados y que la culpa era del exsecretario García Laurón, el Chato decidió tomar cartas en el asunto. La víspera de la toma de posesión del nuevo ayuntamiento, 1 de Febrero de 1900, escondido en la casa de uno de los parientes de los Ribelles, situada en la Plaza de las Malvas, esperó a Vicente García, que según le habían contado tenía que pasar por allí. Al anochecer, el exsecretario apareció en compañía de su sobrino de 22 años, y nada más hacerlo el Chato disparó como era de costumbre dos tiros uno de los cuales entró por el vientre y salió por la espalda, el otro le alcanzó en el brazo derecho, su sobrino desenfundó un revolver que llevaba disparando varias veces al agresor que al huir precipitadamente logró no ser alcanzado por las balas. Periódicos de toda España se hicieron eco de aquel suceso. La Guardia civil detuvo a Pedro y Vicente Granero a Jaime Ribelles y a Bautista Gimeno por complicidad en el crimen de García Laurón, también se le incautaron a Pedro, hermano de Agustín, una escopeta y un revolver de 6 disparos. Fueron puestos en libertad provisional unos meses después.

La Guardia civil incrementó la búsqueda del roder desde aquel suceso y resultó que el 20 de Septiembre de 1900 fue sorprendido por una pareja de la Guardia civil mientras estaba en el pueblo. La pareja le persiguió pero el Chato pudo escapar perdiéndose en la espesura del monte después de un tiroteo dejando abandonadas una manta y una bolsa de comida. Casi un mes después volvió a ser visto en Chella incluso lograron sitiarlo en una manzana de la calle Nueva en la que vivía D. Laureano Ribelles, ex teniente alcalde, y algunos de los implicados en el asesinato de García Laurón. La Guardia civil movilizó a las fuerzas de los puestos de Chella, Navarrés, Enguera, Canals y Ayora ocupando puertas y tejados. No se sabe como pero Agustín Granero consiguió escapar del sitio y se perdió en el campo al que por aquel entonces daban la parte de atrás de la manzana.

El 17 de Enero de 1901, el comerciante chellino D. Juan Bautista Jordán se dirigía a la estación del ferrocarril para ir a Valencia, durante el camino fue asaltado por dos enmascarados que le robaron la cartera con 1.400 pesetas, uno de ellos resultó ser el Chato.

Era conocida por entonces la protección de la que el Chato disfrutaba por parte de los caciques, pero al parecer su influencia llegaba mucho más lejos de lo que se pensaba tal y como se publicaba en el diario El País el 16 de Junio de 1901, pues parece que el gobernador envió:

"un oficio al alcalde de Chella ordenándole se personase en el Gobierno de provincia el día 13 del actual y doce horas del mismo, juntamente con los dos tenientes de alcalde, concejal D. Hilario Martínez Sanmartín y secretario de la Corporación para tratar da asuntos del servicio. "

Solo se habló con el alcalde a quien se le dijo lo siguiente:

"Señor alcalde: en la próxima sesión espero presente la dimisión de sus cargos pues de no hacerlo procuraré se acuerde usted de mi"

El alcalde se negó rotundamente a satisfacer el capricho del gobernador, cuyas intenciones no eran otras que devolver el mando a los asesinos de García Laurón, llegando incluso a ordenar a la Guardia civil cesara la búsqueda del Chato por "creer" que ya se había fugado al extranjero cuando la realidad es que campaba a sus anchas por el distrito de Enguera.

Hacía ya tiempo que el Chato no había intentado matar a nadie en parte por las gestiones que hasta entonces habían mantenido el alcalde D. Ramón Granero y el secretario D. Francisco Pizcueta, pero la calma no duraría mucho. El la madrugada del 23 de Septiembre de 1901 estando el Sr. Pizcueta en la cama junto a su esposa y un hijo de corta edad, el Chato desde la calle, disparó dos veces a la ventana en dirección donde dormía el secretario, las balas atravesaron la madera de la ventana e impactaron en la cabecera de la cama a pocos centímetros de donde estaba el secretario.

Con las presiones que desde gobernación se venían haciendo y los trámites políticos que los Ribelles pusieron en acción, al poco tiempo, consiguieron la destitución del ayuntamiento nombrándose una corporación afín al bando con Laureano Ribelles como alcalde. Al fin habían vuelto a tomar el poder.

El último asesinato que cometió el roder fue el del respetado vecino de Chella Vicente Martinez Peris más conocido como Capella, guarda de campo y un experto cazador de gran valor, era uno de los enemigos del Chato y había sido amenazado por este anteriormente. Un vecino de Sellent le hizo llegar un mensaje del roder en el que decía que no saliese al campo con escopeta pues de lo contrario le mataría. Vicente no se amedrentó y le envió de vuelta con la respuesta que no tenía nada que temer pues nunca le había hecho daño a nadie pero si el Chato quería enfrentarse a él podía señalarle desde luego sitio y hora y acudiría a ventilar sus asuntos. Agustín, que tenía mucho respeto por el Capella no aceptó el reto de este. Tiempo después, el 14 de Junio de 1902, con motivo de la visita de Sr. Canalejas a Valencia, se movilizó a toda la Guardia civil de la provincia a la Capital incluida la del distrito de Enguera, hecho que aprovechó el Chato para gozar de total impunidad ante sus fechorías. Al Capella le encargaron llevar una botella de licor a una casa de campo en el término de Enguera. Al llegar a la casa, se sentó en una silla para descansar del largo viaje y de improviso, el Chato que se hallaba allí escondido, le disparó a quemarropa causándole la muerte en el acto. No se sabe porqué, pero el chato movió el cadáver hasta el término de Anna, en la partida del Pelao donde fue encontrado por la Guardia civil.

El 17 de Agosto de 1902 saltó la noticia a los titulares de los principales periódicos de España, el Chato había muerto. Según contaban fue sorprendido por una pareja de la Guardia civil quienes abrieron fuego hiriéndolo y que posteriormente lo encontraron muerto en una cueva. Sin embargo, la realidad era otra, un malentendido hizo que durante varios días circulase esta noticia cuando la verdad era que consiguieron herirlo pero no murió, le acompañaba Daniel Costa que fue detenido y puesto en libertad poco después por ser sujeto de buenos antecedentes.

No es hasta dos años después, el 27 de Agosto de 1904, cuando volvemos a tener noticias del Chato, y nuevamente, en parte, equivocadas. Periódicos como La Época o El Imparcial publicaban la noticia que el Chato había sido detenido al esconderse en una casa después de su última fechoría. No obstante, no fue a él a quien cazaron sino a alguien que iba con él.

Guardia Felipe Alonso Quilez, extraído de www.telefonica.net/web2/guardiacivil/bandolerismo/ultimos.htmlEl Chato junto con su compañero se hallaban en una casa de campo en el término de la Llosa de Ranes almorzando cuando entraron una pareja de la Guardia civil a quienes les parecieron sospechosos, aunque no reconocieron al Chato. Les contaron que eran obreros del campo en busca de trabajo. El Chato subió al cuarto principal alegando que estaba enfermo y necesitaba tomar su medicina. Al poco y preso del miedo, su compañero salió huyendo a la carrera siendo inmediatamente perseguido por los guardias quienes apenas llegaron a la puerta cuando Agustín, que había bajado rápidamente con una escopeta de dos cañones, diparó sendas veces atravesándole el pecho al guardia Felipe Alonso Quílez que cayó moribundo al suelo. Su compañero realizó cinco disparos de Mauser sin acierto al roder que se daba a la fuga.

El compañero del chato se había escondido en un albergue no muy lejano que en ese momento estaba desocupado y se ocultó bajo una cama. Al volver la dueña se percató de que había alguien escondido bajo la cama y sin mostrar signos de haberle descubierto, salió de la casa y cerró la puerta con llave corriendo entonces a avisar a la Guardia civil la cual no tardó en personarse y capturar al bandido.

El Chato pudo nuevamente volver a escapar de la ley. El Guardia Felipe Alonso Quilez fue hospitalazo en estado grave y tardó dos meses en recuperarse. El ministro de la gobernación de Valencia ordenó se sufragasen los gastos médicos del Guardia herido y se le entregasen a su familia 250 pesetas.

Al cabo de pocos días, el alcalde y el secretario de Chella así como el alcalde y un teniente alcalde de la Llosa de Ranes fueron suspendidos de sus cargos por creérseles encubridores del Chato. Casi al mismo tiempo es emitida una requisitoria del juez instructor militar de Játiva en la que se citaba a Agustín Granero Sarrión alias el Chato y a su hermano Pedro en el término de 20 días para comparecer. También adjuntaba una descripción de ambos: "El Chato de Chella es de estatura baja, de constitución muy robusta, con una pequeña cicatriz en una mejilla, con el cuerpo inclinado y de desgarbado andar. Su hermano Pedro es más alto que bajo, y de mirada sombría y recelosa". El plazo jamás llegó a expirar.

A las 7 de la mañana del 19 de Octubre, el primer Teniente jefe de la línea de Enguera D. José Blasco Muñoz al mando de 24 Guardias civiles avistan al Chato en las proximidades del Salto, de modo que inician la aproximación con cautela para que este no se percatara de su presencia. Una vez acorralado, los Guardias salieron de improviso instando al roder para que se rindiese, pero Agustín no era de los que se rinden y abrió fuego contra ellos. La benemérita respondió a los disparos y el chato cayó fulminado a consecuencia de cuatro o cinco balazos certeros. Se cerraba un capitulo negro de la historia de Chella. Los Periódicos de tirada nacional se hacían eco de ello en los siguientes días con titulares como "Muerte de un Roder" o "Muerte de un Bandido".Ese mismo día, el guardia civil Felipe Alonso Quilez salía del hospital ya recuperado de las heridas.

El 27 de Octubre de 1904, el gobernador de Valencia, imponía una multa al alcalde de Anna por no haberle participado la muerte del Chato y suspendía y entregaba a las autoridades militares al médico del mismo pueblo por considerarle cómplice y encubridor del roder.

El 5 de Enero de 1905 el primer Teniente jefe de la línea de Enguera D José Blasco Muñoz era condecorado con la cruz de primera clase del mérito militar blanca por la persecución y lucha hasta darle muerte al bandido "Chato de Chella".

Como decía anteriormente, Agustín había disfrutado de la protección de hombres de mucha influencia y no es hasta el 24 de Julio de 1907 cuando se conoce a una de esas personas pues en la Sesión del Congreso se hace público un parte de un cabo en el que decía que el Chato tenía varios protectores en Valencia y que entre ellos figuraba un jefe de la Guardia Civil que le había prometido que si en algún puesto le estorbaba la pareja (de la benemérita), la suprimiría. No obstante el ministro de la Gobernación defendió a la guardia civil de tales acusaciones y no llegó a más.

El Chato había sembrado de miedo los pueblos del Distrito durante más de 4 años contando con la ayuda de vecinos, médicos, caciques, guardia civil e incluso indirectamente la del gobernador de Valencia. Una época negra en la que Chella se hizo tristemente conocida en toda España. Al bajar por la cuesta de "la basurica", a la izquierda todavía queda una cueva que lleva su nombre pues la utilizó frecuentemente para refugiarse o esconderse de sus perseguidores.

 

Rafael Fayos Jordán
Fuentes: Diarios de España entre 1900 y 1907
Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.